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viernes, 28 de julio de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (2/10)

CAPÍTULO I


CUÁNTAS CLASES HAY DE PRINCIPADOS Y POR QUÉ MEDIOS SE ADQUIEREN

Un resumen gráfico será más directo y fácil de entender




“Se conquistan o por las armas ajenas, o por las propias, por suerte o por virtud”


CAPÍTULO II

DE LOS PRINCIPADOS HEREDITARIOS

“(...) hay muchas menos dificultades en conservar los Estados hereditarios acostumbrados a la familia de un príncipe, que los Estados nuevos, pues basta para conseguirlo que el príncipe no se aparte del camino seguido por sus antepasados y se amolde a los acontecimientos (...) a no ser que una fuerza infinitamente superior le despoje de ellos”


CAPÍTULO III

DE LOS PRINCIPADOS MIXTOS

Si hablamos de un gobierno, es importante aclarar que después de un cambio viene una crisis de estabilidad. Si el príncipe no sabe aplacar esa crisis rápida y eficazmente, puede perder para siempre la gracia de los súbditos que lo llevaron al trono 

“Muy cierto es que un país reconquistado después de una sublevación no se pierde tan fácilmente por segunda vez” 

Y esto se debe a que una vez repuesto el anterior gobierno, ya está vacunado contra sus enemigos y tomará severas cartas sobre el asunto

Es fácil que el estado conquistado se haga simpatizante de quien lo conquistó, si conserva las costumbres y leyes (siempre que no vayan contra los del gobierno principal), y es mucho mejor cuando el estado añadido es límitrofe y/o usa la misma lengua

Si se reconquista un país, es difícil volverlo a perder, principalmente porque una vez que el príncipe retoma el poder, no le pesará la mano para hacer todo lo posible para asegurar su trono

Si se quiere conquistar un país limítrofe (y mejor aún si habla el mismo idioma) “no hay más que exterminar la familia del príncipe que los dominaba”

Si el estado adquirido ofrece resistencia, hay que aniquilar a todo el gobierno anterior y eso traerá la simpatía de los nuevos súbditos

Después de lo anterior hay que conservar todas las tradiciones y costumbres, siempre que éstas no sean antinacionales. ¡Y no aumentar impuestos!

Si el país conquistado difiere en lengua, tradiciones y organización, etc., lo mejor es que el príncipe vaya a vivir ahí, para dar soluciones inmediatas, para estar cerca de la nueva gente, para hacerse amar o temer

Otro medio es enviar una o dos colonias, o repatriar a los nuevos habitantes conquistados. Respecto a esto, dice Nicolás que no importa quitarle lo que tienen a los pobres. 

“(...) No debe perderse de vista que a los hombres hay que atraérselos o que” (sic en la edición de Colofón) “deshacerse de ellos” 

Nicolás dice que es mejor mandar colonias que una poderosa fuerza armada, porque la primera es más barata y la segunda es costosa hasta el grado de  generar pérdidas

A los vecinos de la tierra conquistada, si son débiles, hay que aliarse sin fortalecerlos. Si son fuertes, hay que debilitarlos, evitando a su vez que haga alianzas con otros poderosos. Esto último se logra permitiendo que un extranjero poderoso se posicione en la nueva tierra conquistada (y me imagino, en lo posible, tampoco en los aliados débiles protegidos)

Todo príncipe prudente no solamente soluciona los problemas actuales, sino que preve y trata de evitar los venideros

Diferir la guerra no es evitarla, sino darle ventaja al enemigo. Respecto a esto, el Arte de la Guerra de la familia Sun nos enseña que no hay que ir a los catorrazos, nada más porque sí. Las guerras son costosas y siempre son pérdida. Lo mejor es mermar al enemigo por otros medios. Un increíble contraste entre oriente y occidente para enfrentar el mismo fenómeno

Respecto a lo anterior, Nicolás dice que los romanos así lo hicieron, se fueron a la guerra sin evitarla. Nicolás dice que en su tiempo se dice que “hay que esperar los beneficios del tiempo”

Sobre esa frase (de los beneficios del tiempo), Nicolás dice: “que el tiempo lo echa todo por delante y lo mismo puede traer el bien que el mal y el mal que el bien”

Errores que cometió Luis XII en Italia: Aumentó la fuerza de una gran potencia; destruyó otras pequeñas; llamó a un extranjero poderosísimo; no fue a habitar allí; no envió colonias; despojó a los venecianos

“(...) nunca se debe dejar subsistir el desorden para evitar una guerra”

“(...) los franceses no entendían nada de política, porque, si entendieran, no hubieran dejado que la iglesia llegase a aquel estado de grandeza”

viernes, 21 de julio de 2017

El Príncipe. Maquiavelo (1/10)

El texto citado fue tomado de la edición de Editorial Colofón. ISBN 978-968-867-006-4


INTRODUCCIÓN 
(de la edición publicada por Fernández y Castrejón, Editores, en 1905)

“(...) En parte, no es a Maquiavelo a quien se censura al censurar el Príncipe, sino que se acusa al Renacimiento, a la sociedad por éste formada, cuyo representante es Maquiavelo tanto por su talento como por las opiniones que se le reprochan. Contradícense sin saberlo quienes le vituperan, porque el crimen y la virtud de aquella época crecieron juntos en el mismo terreno, fecundados por el mismo estiércol, y brotaron gracias a una misma descomposición. A la distancia que nos separa, el Renacimiento italiano, independientemente del desorden material, semeja brillante meteoro: no se ven en él más que obras maestras, los escritores y los artistas; pero, de cerca,  fue un infierno. Verdad es que infierno fueron también la Grecia de Alejandro, el Siglo de Augusto y el Siglo de Luis XIV; mas no importa: son los cuatro grandes siglos de la Historia, según dicen los profesores que la enseñan. La cicuta de Sócrates, el veneno de Demóstenes no deslucen a sus ojos el Siglo de Pericles y de Alejandro, ni la trágica muerte de Cicerón el Siglo de Augusto; no saben del Renacimiento y del reinado de Luis XIV más que la fama de Ariosto, de Rafael, de Miguel Ángel, de Descartes, de Moliere, de Bossuet. Detrás de esto, no había más que desesperación y muerte, una tempestad social que arrancaba de raíz la vida individual y no dejaba sino recuerdos a los escapados del naufragio. La memoria de semejantes males desapareció con aquellos que los padecieron; quedan los astros, pero no alumbran sino un campo de matanza. Si se indagara bien, veríase que las artes y las letras, que se supone que ocultan tales miserias, dan, sin embargo, de ellas testimonio. Maquiavelo es un testigo. Se le ataca por las opiniones que ha dejado; pero no hizo más que recogerlas, reunirlas, como un simple escribano. Los medios del Príncipe son los medios de la época”


DEDICATORIA A LORENZO DE MÉDICIS

Lorenzo, hijo de Pedro de Médicis, sobrino del Papa León X, y padre de Catalina de Médicis, que se casó, en el año de 1533, con el Delfín de Francia, hecho Rey en el de 1547 con el título de Enrique II... nada más para que vean la fichita a la que le escribió el libro este Nicolás

Me apropiaré de estas frases: “(...) Nada he hallado que fuera para mí tan querido o que estimase yo más que el conocimiento de las acciones de los grandes hombres (...) no podría ofreceros nada mejor que el poneros en condiciones de comprender en poco tiempo lo que tantos años he tardado en aprender y tantos peligros y fatigas me ha costado (...) he querido privarla de todo adorno y hacerla interesante sólo por la verdad de los argumentos y la gravedad del asunto”

viernes, 14 de julio de 2017

El arte de la guerra, Nicolás Maquiavelo (3/3)

LIBRO SÉPTIMO

Habla de las ciudades y su defensa. Actualmente inservible; pero cierra con buenos consejos

“Quien es asediado debe cuidar principalmente de no dejarse sorprender durante el descanso (...) hay que procurar estar siempre bien custodiado, y en buena parte armado”

“Muchas veces la constancia de los asediados desalienta y desespera a sus atacantes”

“Lo que beneficia al enemigo nos perjudica, y lo que nos beneficia perjudica al enemigo”

“Aquel que durante la guerra esté más atento a conocer los planes del enemigo, y más esfuerzo dedique a adiestrar a su ejército, incurrirá en menos peligros y tendrá más esperanzas de victoria”

“Jamás conduzcas a la batalla a tus aliados si antes no confirmaste su ánimo y te cercioraste de que no tienen miedo y están organizados, y no hay que comprometerlos en una acción más que cuando tienen moral de victoria”

“Es mejor vencer al enemigo por hambre que por la espada, porque para derrotar con ésta cuenta más la fortuna que la capacidad”

“El mejor de los proyectos es el que permanece oculto para el enemigo hasta el momento de ejecutarlo”

“Nada beneficia tanto en la guerra que saber ver la ocasión y aprovecharla”

“La naturaleza produce menos hombres valientes que la educación y el ejercicio”

“En la guerra, la disciplina puede más que la furia”

Se contradice Nicolás, porque en El Príncipe dice que no debe confiarse de alguien ajeno en el ejército, y aquí dice que sí mientras muestren lealtad

“Difícilmente es derrotado quien sabe reconocer sus fuerzas y las del enemigo”

“Más vale que los soldados sean valientes, que no sean muchos, y a veces es mejor la posición que el valor”

“Las cosas nuevas y repentinas atemorizan a los ejércitos; las cosas lentas y acostumbradas les merecen poco aprecio. Por eso es conveniente que, antes de presentar batalla a un enemigo desconocido, las tropas tomen contacto con él mediante pequeñas escaramuzas”

“Quien persigue desordenadamente al enemigo derrotado, no busca sino pasar de ganador a perdedor” (Rusia VS Mongolia)

“El que no prepara las vituallas necesarias para vivir, está ya derrotado sin necesidad de combatir”

La educación del terreno depende de en qué elementos de combate tuyos confías más

“Cambia de planes, cuando adviertas que el enemigo los ha descubierto”

“En los ejércitos los soldados se mantienen con el miedo y los castigos; en campaña, con la esperanza y las recompensas”

“Los buenos generales nunca entablan combate si la necesidad no los obliga o no los llama la ocasión”

“Tus enemigos no deben saber cómo quieres que sea el orden de combate en la pelea”

“En la pelea nunca utilices una compañía para otra cosa que aquélla para la cual la habías destinado, si no quieres crear desorden”

“Las incidencias no previstas son difíciles de resolver; las mediatas, fáciles”

“Los hombres, las armas, el dinero y el pan son el nervio de la guerra; pero de los cuatro los más necesarios son los primeros porque los hombres y las armas encuentran el dinero y el pan, pero el dinero y el pan no encuentran a los hombres y las armas”

“El no combatiente rico es el premio del soldado pobre” (¿Eeehh?)

Una cualidad que debe tener un buen general, es que debe ser inventivo


COMENTARIOS

Quizá en su época y en su cultura fue un buen libro; pero es la diferencia entre libros inmortales y libros del momento. Mientras que El Arte de la Guerra de la familia Sun todavía perdura y se puede usar en cualquier ámbito, la versión de Nicolás es obsoleta salvo algunos consejos

Recordemos que Nicolás fue también un soldado, y de los buenos, durante su servicio militar. Sabe de lo que habla, y aunque este libro, insisto, no es tan bueno para la guerra como lo son los de la familia Sun, tiene consejos muy buenos que deben tomarse en cuenta en todo momento

viernes, 7 de julio de 2017

El arte de la guerra, Nicolás Maquiavelo (2/3)

LIBRO SEGUNDO

Este es el capítulo más largo, y el menos útil ya que todo lo que dice ha quedado obsoleto. Quizá a un historiador o un estudioso de la guerra le resulte útil, sobre todo las páginas 56, 60, 63, 70, 112, 131, y 132, ya que muestran gráficamente las formaciones estratégicas de los ejércitos de la época

Fabricio se contradice cuando afirma que con una mitad de ejército alemán y la otra mitad de ejército romano sería invencible. Y se contradice en dos puntos: 1) Sólo ejército nacional, y 2) No se puede hacer con certeza un ejército invencible


LIBRO TERCERO

Cosme cede el puesto del preguntón a Luis

Este capítulo tampoco tiene filosofía, sólo estrategia militar que actualmente sólo sirve de cultura

“(...) hay que variar la forma del ejército según la calidad del sitio y la cantidad y calidad del enemigo”


LIBRO CUARTO

Ahora pregunta Zanobi

Otro capítulo en desuso

Fabricio dice que es fácil convencer a pocos, porque en el peor de los casos se usa la autoridad y la fuerza. Pero es mejor convencer, así que los capitanes deben ser también buenos oradores


LIBRO QUINTO

Otro capítulo irrelevante para la filosofía, aunque saqué algunas cosas interesantes

Es preciso que las órdenes sean claras y precisas

No hay que permitir que los soldados tomen botín, porque se hacen avaros y desobedientes

Conocer el terreno que se invade

No hacer mucho caso a lo primero que el enemigo usa, puede ser un cebo

Jamás hay que pensar que el enemigo no sabe lo que hace

Avanzar por territorio enemigo es más arriesgado que trabar batalla


LIBRO SEXTO

Ahora pregunta Bautista

Habla del campamento. Capítulo no importante filosóficamente hablando

“Ningún general acampa cerca del enemigo, a no ser que esté dispuesto a sostener batalla cuando éste lo decida”

Sobre la pregunta de Bautista, de hacer guerra en invierno, que le pregunten a Napoleón y a Hitler (cof, cof, risas, cof, cof)